Normas de protocolo ¿Cómo comportarse en la mesa?

¿Cuántas veces nos hemos planteado si realmente estamos acertando en la mesa a la hora de comportarnos? Seguramente muchas, por eso queremos poner sobre esa misma mesa un pequeño manual de protocolo y buenas costumbres que todos deberíamos seguir.

En realidad se trata de simples normas de educación o hábitos que tienes ya adquiridos y que tan sólo hay que conseguir llevarlos a la práctica. No importa que vayas a tener una cena importante o simplemente una reunión familiar, son cosas que no debes olvidar porque en muchos casos son tu carta de presentación en cualquier tipo de evento.

Organización de Eventos - Atlántico Catering y EventosA pesar de que son muy extensas, no debes olvidarte de las que trataremos a continuación, que son pilares fundamentales para salir airoso de cualquier cita.

Empezaremos por los hombres. En este caso, sería conveniente que antes de tomar asiento esperen a que las mujeres estén sentadas. Según qué casos, sería incluso un punto extra si ayudaran a la señorita a sentarse.

Aunque no es correcto que una vez ya sentados alguien se levante, en caso de que alguna de las mujeres de la mesa lo hiciera, el caballero deberá, al menos, hacer el gesto de levantarse por cortesía.

Otras cosas prohibidas, aunque son de sentido común, es no hablar con la boca llena o levantarse nada más terminar el propio almuerzo. Hay que esperar a que todos los comensales terminen para dar por concluida la comida.

Para empezar a comer, una vez sentados, deberemos extender la servilleta y colocarla sobre nuestras rodillas. En caso de acabar o necesitar levantarnos – ya se ha dicho que debe ser sólo en caso de justificada necesidad – la cogeremos y colocaremos a la derecha del plato. El uso de la servilleta parece sencillo y lo es. La usaremos antes y después de beber y también para limpiarnos antes de hablar entre bocado y bocado, pero no se frota uno la cara con ella sino que, con leves toques, podrás quitarte los restos que pudieran haber quedado.

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Cuando se llega a una mesa llena de copas y cubiertos suele haber confusión sobre cuál es el que se utiliza en cada momento. Partiremos de la base de que cada uno de los elementos tienen su función. Comenzando con la cubertería, siempre se irá de fuera hacia dentro y, cuando se termine un plato, como señal de educación, pondremos los cubiertos en paralelo y en la posición cuatro y veinte. Eso hace saber que te ha gustado el plato.

En cuanto a las copas, las distinguiremos de izquierda a derecha. En primer lugar estará la de agua, en segundo las copas de vino, comenzando con el tinto y rematando con el blanco y, por último, si hay champán o cava, esta copa será la que va detrás. Cuando se bebe, hay que mirar el fondo de la copa, no a quien se encuentre frente a uno. Además, si no quieres que continúen sirviéndote bebida, cuando acudan a llenarla, pondremos la mano sobre ella.

En la mesa, el movimiento de las manos y su uso está muy acotado, ya que solo podremos tocar el pan (el nuestro será el de la izquierda) y deberemos hacerlo de manera que ensuciemos lo menos posible. Por cierto, no se corta con el cuchillo sino con la mano y se puede usar para empujar, pero nunca para limpiar el plato.

A la hora de servirse, hay que hacerlo en porciones pequeñas. Obviamente se come sin hacer ruido, con la boca cerrada y evitando mover los labios sino la mandíbula. Hay que tener en cuenta que el cubierto va a la boca y no al revés.

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Si por algún casual derramamos bebida, pediremos disculpas y lo solucionaremos de la forma más discreta.

Y por último, en la mesa ni se canturrea ni se toman medicamentos y, por supuesto si queremos retocarnos, pediremos disculpas y nos iremos al aseo.

Otro de los grandes problemas una vez nos sentamos en una mesa es si conocemos o no a todos los comensales y su forma de pensar. Es por ello que es recomendable huir de conversaciones relacionadas con las enfermedades, accidentes, fallecimientos, políticos, religiosos o polémicos porque podremos herir la sensibilidad de cualquiera de los presentes o provocar una discusión que hiciera que la cordialidad desapareciera.