Las nuevas tendencias del merchandising de congreso y eventos

Ahora que ferias y congresos se están viendo aplazados o incluso cancelados en algunos casos, es el momento de tirar de ingenio desde los departamentos de marketing y llegar a los clientes, casi casi, a la puerta de su casa.

Mientras que antes era en los pasillos de ferias donde se conseguía el contacto y la atención, incluso utilizando el reclamo de algún regalo, ahora es el momento de volver a preocuparse desde el principio para llegar directamente y de forma personalizada al público objetivo y clientes.

Las ferias y congresos han sido sitios en los que hacer negocios, en los que cerrar tratos y en los que ganarse a pulso el espacio para poder hablar con el público y dar a conocer las grandes novedades que se presentaban al abrigo de estos eventos. Basta echar un vistazo a los palacios de congresos de las principales ciudades para ver cómo se competía por conseguir fechas para entender que son uno de los reclamos que mejor funcionan y donde las empresas buscan, además, agasajar no solo al visitante sino también a los clientes que se acercan a saludar. Pero mientras vuelven, que no tardarán, es el momento de no dejar al azar las estrategias.

“Lo que está claro es que, de nuevo, hay que reinventarse a nivel comunicativo. Desde marketing hay que volver al origen, hablar directamente a cada persona, volver a llevar el mensaje, aunque sea enviando pendrives personalizados con la información que sabemos puede interesar de nuestra marca. Es el momento de volver a estar ahí con el público, pisar calle y demostrar que en momentos como estos, de incertidumbre, no están solos y formamos parte de su realidad” comentan los creativos de una conocida marca.

Definitivamente, cuando no son los clientes los que buscan encontrar, deben ser las marcas las que salgan.

Una acción de marketing potente puede marcar la diferencia de nuevo, dar esperanza y mostrar que en tiempos complicados, la creatividad, la unión y las empresas siguen y seguirán al pie del cañón.

Un día de tormenta, un equipo de marketing y unos paraguas publicitarios repartiéndose en la parada de autobús, por ejemplo, en el centro de una ciudad, acabará viralizándose en cualquier red social gracias a la facilidad de comunicación que existe hoy en día. Llenará de sonrisas la zona, impactará como hace mucho que una marca no impacta y quedará en el imaginario colectivo que actualmente busca noticias positivas.

Marca reforzada, clientes o potenciales consumidores prestando atención e incluso una acción que, de haber sido pagada en redes, no hubiera llegado tan lejos.

Todo ventajas a través del marketing del tradicional, del que llega directo a la gente, del que utiliza la imagen de marca, el buen rollo y el merchandising como aliado en vez de como formalidad.

Abrir el buzón y encontrarse una carta personal, quizá incluso escrita a mano. Salir del metro y ver flores, cajas con productos escondidos por la ciudad en un juego, hay mil y una formas de seguir fomentando la imagen de marca, la reputación y el intercambio de experiencias positivas que posicionan un nombre, un logo o un concepto mejor que otra cosa.

“El marketing nació para conseguir llegar a la mente del consumidor. Pero ahora que los consumidores han visto que sus rutinas están cambiadas, hay que cambiar con ellos y acercar la esperanza, el buen rollo, el positivismo y las cosas útiles a su entorno más cercano” explican desde las escuelas de marketing.

Y no andan desencaminados, hay que apostar de nuevo por sorprender como antes, por salir del despacho, por llegar hasta el público y mirarle a los ojos. Pero sobre todo, es el momento de utilizar el merchandising para volver a hacer sonreir como antes.