La importancia del stand en las ferias

Los calendarios internacionales se llenan de ferias donde mostrar los avances y productos más novedosos del sector sobre el que versen.

Sin duda es el momento perfecto para conseguir la atención de los asistentes y poder mejorar las cuentas de resultados a final de mes siempre que se consiga atraer su atención.

Este es uno de los pilares básicos cuando se decide invertir en asistir a una feria sectorial: llamar la atención y conseguir clientes.

¿Cómo se puede conseguir? Obviamente llevando productos que sean innovadores y que permitan mejorar la calidad de los resultados que se necesitan en cada uno de los sectores. Por ejemplo, llevando la última tecnología móvil, los mejores avances científicos, las mejores ofertas en vivienda o también, por qué no, los últimos tractores.

omexpo-2015-atlantico-eventosSin embargo, de nada sirve llevar lo mejor si el envoltorio no es el adecuado. No, no hablamos de tener que envolverlo, pero si que la presentación sea única.

Una de las apuestas más seguras es conseguir un stand que atraiga la mirada de los asistentes. En este sentido hay un amplio mercado para poder diseñar, levantar y conseguir la atención que se necesita. El stand se va a convertir durante los días de la cita en la oficina móvil en la que ejercer una labor comercial mucho más directa. De ahí que tenga que ser diseñado con cuidado y buscando las mayores comodidades.

No basta ya con buscar una mesa y ofrecer la información, sino de diseñar un stand donde los colores corporativos sean diferenciadores del resto e identificadores de la propia marca. La superficie contratada en la feria debe ser más que tenida en cuenta, pero da igual la superficie porque entra en la parte de creatividad.

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En los últimos años se apostaba por hacer stands de dos plantas. En la planta baja se ofrecía de forma atractiva la información del producto e incluso una muestra del mismo si entra dentro de las posibilidades del espacio y, en la planta superior, se habilitaba un espacio en el que los directivos o comerciales podían llevar a cabo las reuniones y citas – muchas de ellas previamente concertadas – de una manera mucho más discreta y sin estar a la vista del resto de la feria.

Arriba también se suele optar por poner las salas que sirven de comedor y donde incluso se puede ofrecer un ligero catering para los invitados de la marca.

Con la ayuda de azafatas contratadas para la ocasión, el público podía también informarse de todas las características del producto y servir de hilo conductor para llevar al potencial cliente hacia el área necesaria: comercial, dirección, informadores, etc.

Sin duda, la necesidad de pensar en un marketing ferial efectivo, donde los resultados de la feria no se basen sólo en los días de duración sino en el previo y posterior periodo, consiguen que la inversión por asistencia quede más que justificada intentando, también, obtener ventas y resultados más que cuantificables.

Sin un buen plan en el campo del marketing ferial, puede acabar siendo un derroche no reembolsable para la propia compañía.