Invitaciones vintage: el lujo de personalizar

Fiestas, eventos, bodas, bautizos o comuniones. Cualquier cita en la que se vaya a contar con invitados necesita, en un primer momento, una invitación.

Aunque la actualidad manda y muchos optan por plataformas digitales para realizar esa invitación, nada como volver atrás para sorprender, dotar de elegancia y sorpresa la recepción de la cita.

Habitualmente se piensa en la creación de invitaciones originales para las bodas. Sin embargo, nada más lejos de la realidad. Cualquier celebración, puede necesitar una.

¿Cómo sorprender?

Durante años el clasicismo era la clave para las invitaciones. Pero eso quedó del todo relegado al pasado.

Cada vez son más quienes quieren, con este tipo de gesto, hablar de sí mismos, sorprender al receptor y ser original.

Más allá de contar con diseñadores capaces de hacer caricaturas de novios, emblemas para una marca, o logotipos para un evento concreto que pueda ser, por ejemplo, un aniversario, es necesario también no dejar para la improvisación lo que cubrirá dicha invitación.

Antiguamente, y aún ha llegado a nuestros días, existía una forma de remite que identificaba a su emisor y, además, aseguraba que estaba precintado. Se trataba de los sellos de cera que se derretían y eran impresos – de forma habitual –  por un sello en forma de anillo o de tampón.

En la actualidad, un equivalente podrían ser los sellos en seco. Ganándose un hueco en todas las oficinas y, cada vez más, diseñados para un solo evento, este tipo de formato cómodo, versátil y sobre todo limpio ha conquistado a los más exquisitos.

Gracias a las muchas opciones de personalización no solo de firma sino de texto e incluso de diseños de dibujo, son la opción perfecta no solo como remite sino también como firma en muchos documentos y, sobre todo invitaciones.

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La posibilidad, también, de seleccionar el color de la tinta para estampar hace que las posibilidades en general sean infinitas y se amolden a cualquier necesidad, algo que los hace cada vez más populares.

Aunque es muy característico de los comercios, los particulares cada vez buscan ese toque personal para sus documentos, invitaciones y también para dar validez y originalidad a cualquier juego o gimkana.