El cuidado de la piel con cosmética natural

La cosmética es uno de los campos que más evolución e innovación lleva trayendo desde hace unos años. Frente a las hidratantes generales y jabones únicos que se utilizaban hace años, hoy en día los laboratorios han sabido sacar partido a los ingredientes de la naturaleza para formular productos específicos para cada tipo de epidermis y sus dolencias.

Cuando se habla de cosmética natural se hace de la que está trabajada con productos ecológicos, lo que está convenciendo a muchos, sobre todo de generaciones más jóvenes, con la necesidad de compromiso de esta industria con el medioambiente y con algunas normas que garanticen no haber sido testado en animales.

¿Cuáles son los beneficios de este tipo de cosmética?

En primer lugar, la investigación que lleva tras de sí el uso de ciertos productos naturales.

Por ejemplo, el uso de extracto de limón, con su poder astringente, o la árnica, calmante, son perfectos para la formulación de productos pensados para pieles acnéicas. De hecho, el mejor serum para el acné suma a estos ingredientes el ácido cítrico para potenciar y restaurar la microbiota de pieles más grasas, reduciendo considerablemente la producción seborreica, la aparición de granitos y mejorando el aspecto y curación de los que hayan producido lesiones.

«Conocer las propiedades de las plantas y de los productos naturales está siendo todo un adelanto para las terapias epidérmicas más exigentes. Nosotros, por ejemplo, ofrecemos un asesoramiento personalizado para buscar el producto y tratamiento que mejor se adecúe para cada caso y momento. La piel es el órgano más grande del cuerpo y necesita prestarse atención a sus necesidades y demandas si se quiere tener sano» explican desde Labei Sosmetics, una tienda online de cosmética natural que está siendo de referencia por la calidad de sus productos.

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De hecho, si tuvieran que recomendar tres productos, tienen claro que el primero de ellos sería una bruma para la cara capaz de regenerar la salud de la piel, su estrés y su exposición a luz azul. «La bruma no solo te protege de la luz azul, sino que, además, la utiliza para potenciar la reparación celular. Como resultado, aumenta el brillo de la piel, corrige manchas, ayuda a restaurar la firmeza natural de la piel y reduce arrugas» explican.

Para las pieles que son más exigentes o sensibles, plantean un serum equilibrante a base de agua de algas, agua termal y ácido hialurónico de alto peso molecular por su capacidad de hidratación en profundidad, uno de los requisitos para conseguir que la piel luzca sana, relajada y, sobre todo, evite los eccemas por descamación habituales en este tipo de piel.

Finalmente, para las manchas tan habituales por la contaminación, el sol y el resto de estrés al que se enfrenta a diario la piel, se puede plantear otro tipo de tratamiento a base de un serum a base de células madre de la semilla de la granada que tiene la capacidad de ir homogeneizando el tono de las manchas más oscuras y que se potencia gracias a la acción de otros ingredientes como las algas liposomadas que favorecen la iluminación epidérmica.